Cómo lograr que los niños mediten

March 25, 2017

Cada vez más niños muestran signos elevados de estrés, inquietud y ansiedad desde una corta edad. Nosotros sabemos que la meditación es una gran herramienta para encontrar paz y equilibrio en medio de nuestras agitadas vidas: es por eso que disfrutamos meditar. ¿Qué podemos hacer para que a nuestros hijos también les guste la meditación?

         

He aquí algunos consejos y técnicas de meditación que funcionan:

 

Conviértete en el Cambio

 

          Los niños tienden a copiar el comportamiento de sus padres. Así, adentrarlos en el camino de la meditación puede ser tan sencillo como darles el ejemplo. Si tus hijos observan que tú meditas, se establece una atmósfera que ellos pueden aprender.

 

Practica el Silencio

 

          Programa un día, o incluso sólo medio día, dedicado al silencio. Aunque se trate de sólo algunas horas, será una verdadera dicha para ti y una gran lección para tus pequeños.

          Puedes plantearlo como un juego: "Vamos a ver quién puede ser el más callado." Ellos deben verlo como algo divertido.  Luego, cuando rompas el silencio, inventa un juego o canción sobre romper el silencio con palabras amorosas, amables y llenas de buenas intenciones.

 

Comienza Poco a Poco y de Manera Sencilla

 

          Muchos expertos recomiendan un minuto de meditación por año de edad, comenzando a partir de los ocho. Si han diagnosticado TDAH a nuestros hijos antes de los seis años, quizá debamos comenzar antes. La manera de hacerlo dependerá de la naturaleza y la edad de tu hijo, y tendrás que descubrirla mediante prueba y error.

 

Pranayama (Ejercicios de Respiración)

 

          La respiración está relacionada con el prana (la energía de la fuerza vital) y oxigena todas las células de nuestro cuerpo. El pranayama ha sido una de las herramientas más importantes para el bienestar de mis hijos, así como para mi propia salud mental. Les ayuda cuando están a punto de ponerse a llorar o cuando están demasiado emocionados como para expresarse con claridad. Sólo tengo que decirles: "Vamos a respirar", y ellos ya saben exactamente qué hacer.

 

Yoga

 

          Saludos al Sol, no hay nada como hacer yoga en familia. Son una forma divertida y por lo general fácil de practicar yoga juntos. Se dice que estas 12 posturas mantienen los canales de energía del cuerpo abiertos y fluyendo adecuadamente, previniendo así múltiples enfermedades.

          El yoga es meditación en movimiento; hay que enfocarse en la práctica misma, la respiración y las posturas. Asegúrate de que tus niños respiren de manera uniforme a lo largo de toda la práctica.

 

Visualizaciones

          Ésta es una gran rutina para antes de dormirse. Yoga Nidra es una práctica antigua que lleva la conciencia a distintas partes del cuerpo mientras uno está acostado y en quietud.

 

Cantar Mantras Juntos

 

          A los niños les encanta cantar. Hacerlo mejora el enfoque y la concentración, además de tener efectos poderosos en el desarrollo cerebral. He aquí algunas de mis recomendaciones de mantras y algunos consejos para aprovechar la experiencia al máximo:

 

Sé Creativo

          Aquí tienes otras formas creativas de incorporar la meditación a la vida de tus hijos:

 

Prepara el espacio para meditar. Reúne una piedra (tierra) que haya recogido alguno de tus hijos en el campo, llena un vaso con agua, prende una vela (fuego) y utiliza algo como una pluma para representar el elemento aire. Coloca estos objetos en el centro de una habitación. A los niños en verdad les gusta esto y de alguna manera saben que así se está creando un espacio sagrado. Siéntense en círculo alrededor de los elementos y comiencen la meditación. 

Haz que observen una vela encendida durante un lapso de tiempo, lo que puede ser una práctica de meditación para el enfoque y la disciplina (el fuego es lo bastante interesante como para captar la atención de los niños).

Jueguen a ver qué tan lento y conscientemente pueden caminar de un lado a otro de una habitación con un libro que hayas puesto sobre su cabeza.

        

Lo principal de todo esto es no obligar a tus hijos a meditar, sino despertar su curiosidad y acostumbrarlos a hacerlo. Haz de la meditación una experiencia positiva y divertida durante su infancia, de manera que sea más probable que continúen practicándola al crecer.

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